Cargada de esperanzas
zarpa nuestra Fragata un día feliz hace ya casi treinta años. Desde
entonces y hasta hoy, los corazones de su tripulación rebosan de inquietudes,
ante tremendo desafío:
"
Surcar los mares del conocimiento, en busca del crecimiento interior."
Y los docentes, con
el entusiasmo prendido del pecho, pretendemos hacer del futuro un mundo mejor,
sabiendo que está ahí en la mirada dulce y expectante de un niño,
en su sonrisa, en sus lágrimas ...
Por eso... el rumbo
es sostenido, el timón firme hacia el destino de luz que Dios nos tiene
reservado.